¿Cómo afrontar una crisis de pareja en época de confinamiento?

Vivimos unos momentos en los que la situación de confinamiento domiciliario causado por la crisis del COVID-19 hace que afloren o se agraven situaciones de conflicto en la pareja, situaciones que, precisamente por la propia situación de aislamiento, puede que provoquen un estrés extraordinario que parezca de muy difícil solución.

En esta entrada planteamos algunas recomendaciones para sobrellevar la crisis de pareja hasta que ésta se resuelva ya sea por una reconciliación, ya sea mediante la formalización de un procedimiento de separación o divorcio, construyendo las bases para una relación futura sólida.

Prepararse para afrontar la solución a nuestra crisis de pareja

El mero hecho de afrontar en común, de forma abierta y sincera, la situación de crisis de pareja, ya sea matrimonial o de mera convivencia, inicia el camino para la solución. Aceptar incluso que ésta pueda pasar por una separación, por doloroso que pueda resultar, plantea en todo caso una perspectiva de solución, que de por sí puede aliviar la situación emocional.

Es cierto que no siempre se puede, por resistencia de una de las partes, o incluso de ambos, afrontar la crisis de pareja de forma dialogada y racional. En estos casos, puede ser recomendable acudir a un profesional de la psicología, especializado en crisis de pareja, que dote de herramientas para solucionar nuestra crisis de convivencia o, llegado el caso, para afrontar una separación de forma cabal.

Cuando la solución a nuestra crisis de pareja pasa por la separación

La casuísitica de cada pareja en crisis puede ser muy diversa y puede venir influenciada por múltiples factores, pero diferenciaremos dos casos básicos: parejas sin hijos y parejas con hijos.

Crisis en parejas sin hijos y cuestiones comunes a ambos casos

Disponerse a preparar nuestra vida separada cuando no hay hijos suele ser más sencillo que cuando los hay. Los elementos de fricción habituales, desde una perspectiva jurídica, en estos casos, son de naturaleza económica, aunque, como veremos, no se limitan a éstos. Cojamos papel y lápiz:

  1.  Realizaremos un inventario del patrimonio común, elemento por elemento, con su valoración. Tanto de los bienes (dinero, muebles, electrodomésticos, acciones,…) como de las deudas (hipotecas, préstamos, tarjetas,…)
  2. Atribuiremos a cada miembro de la pareja los elementos de forma que se haga un reparto equitativo
  3. En caso de que exista algún exceso de atribución en favor de uno, se estableceremos una compensación económica en favor del otro para que el reparto sea el mismo en valor para ambos

Realizar este inventario y reparto nos libera de una de las mayores incertidumbres que nos supone el futuro en separación, por eso es un paso importante. No tiene por qué ser una cuestión definitiva sino un mero borrador, una propuesta de partida; por ello, si bien lo ideal es hacerlo de común acuerdo, también es buena idea que sea elaborado por uno de los dos y se lo proponga al otro, para su análisis.

Otra cuestión relevante es el uso de la vivienda de la pareja. Toca decidir quién se quedará en la vivienda y quien la abandonará (o si ambos la abandonarán). Aquí cada situación es muy variable, y los criterios dependerán de múltiples factores (alquiler o propiedad, usufructos, etc.).

Dado que en la situación actual puede ser dificultosa la búsqueda y mudanza a un nuevo domicilio, hacer vidas separadas dentro de la misma vivienda puede ser también factible mientras no se pueda efectuar una mudanza; fijar el momento en el que se pueda llevar a cabo la iniciación de la vida separada, ya sea fijando una fecha, ya sea fijando una condición (en el plazo de xx días desde que se decrete el fin del estado de alarma, por ejemplo) otorga una certidumbre que también aliviará las tensiones en la pareja y ayudará a la preparación de las vidas separadas por ambas partes.

Otra cuestión a tratar es el cuidado de las mascotas en el futuro. Esta cuestión también es compleja, pero es bueno plantearla siempre de forma empática. Como idea apuntar que incluso puede establecerse una suerte de régimen de visitas con la mascota, acordando que se pueda disfrutar incluso de forma compartida. Más info en este artículo.

Señalar aquí que los matrimonios sin hijos pueden acceder al divorcio notarial que es la forma más rápida para obtener el divorcio. Puedes saber más sobre esto en este artículo.

Crisis en parejas con hijos

Todo lo señalado con anterioridad para las parejas sin hijos es de aplicación también para las crisis de parejas con hijos pero, además, hay que abordar los siguientes aspectos para tratar de llegar a acuerdos:

  1. Custodia compartida o custodia atribuida a uno de los dos
  2. Régimen de visitas y comunicaciones
  3. Vacaciones escolares
  4. Pensión de alimentos (en caso de custodia en favor de uno de ellos). (Podéis conocer cómo establecerla en este artículo)
  5. Pensión compensatoria en favor de uno de los cónyuges, en caso de existencia de matrimonio
  6. Gastos extraordinarios

¿Puedo separarme ahora?

La situación actual no impide iniciar los pasos para proceder a la separación o al divorcio, empezando por la redacción del convenio regulador y la posterior presentación de la demanda.

Los apuntes que hemos explicado a lo largo de este artículo conforman en buena parte los elementos que deben estar en nuestro convenio regulador y lo ideal es que consigamos llegar a un acuerdo en prácticamente todos los extremos sin antes siquiera contactar con un abogado.

No obstante, pueden surgir muchas dudas y la figura del abogado nos será de enorme ayuda tanto para asegurarnos que lo estamos haciendo bien, como, desde luego para darle la forma final que luego será sometida a aprobación judicial o llevada a la notaría.

Más sobre nuestro servicio de separación y divorcios en esta página.